Me gustaría mencionar algunos hitos de la trayectoria de S&P junto a Moody´s y Fitch, que son las tres con mayor peso a nivel mundial: 4 días antes de quebrar Enron le mantuvieron la calificación de "grado de inversión"; recordar también que estas tres agencias le tenían puesta su máxima calificación a las hipotecas subprime y otros productos estructurados; por no mencionar que en septiembre del 2008 Lehman Brothers tenía también la máxima calificación sin perspectiva negativa alguna.
Esto creo que viene a constatar que lo que digan cualquiera de estas agencias nos tiene que dar un poco igual. Y hay que tener en cuenta que los ingresos de estas agencias aumentan cuanto mejor es la nota que otorgan, sistema que obviamente fomenta más corrupción que otra cosa.
Por ello, más que celebrar que S&P nos haya subido la nota, lo que hay que analizar es qué ha cambiado en la economía española.
Es un hecho que algunos datos sobre la evolución económica son favorables, pero quedarse en datos puntuales obviando el contexto y "the big picture" creo que es un error.
Primeramente, me gustaría destacar que el nivel de endeudamiento del país no ha sufrido, a pesar de los "recortes", alteración alguna en su tendencia al alza.
Hace justo un año S&P nos bajaba dos escalones la calificación hasta BBB-, rozando el bono basura y a la altura de países como Azerbaiyán, Colombia, o Marruecos, y con perspectiva negativa, cuando a día de hoy el nivel de endeudamiento es 100.000 millones superior, hasta llegar a 950.000 millones de euros de deuda pública.
Me gustaría recordar que las agencias de calificación ponen la nota en función de la solvencia del deudor. Si nos bajaban la nota hace un año porque estaba en duda nuestra capacidad de pagar la deuda, ¿cómo es que con 100.000 millones más a devolver nos la suben?
Hace unos días me llamaba un amigo de EE.UU. felicitándonos a los españoles por el nuevo gran "milagro económico" de España. Y me preguntaba: ¿qué gran milagro? "Sí, que en un país con 47 millones de habitantes, trabajan 16 ¡y el país sigue en pie!".
Dividan la deuda entre los que trabajan y verá lo injustificado de tanta alegría. No intente hacer el cálculo incluyendo la deuda privada por favor.
En segundo lugar, hay que tener en cuenta el contexto mundial. La crisis estalló por un exceso de endeudamiento del sistema en su conjunto. Hoy por hoy, esta situación no solo no se ha controlado, sino que el sistema está más apalancado que nunca. Y cuando los bancos caían venía el Gobierno a rescatarlos, pero si empiezan a caer gobiernos, ¿quién vendrá en su rescate?
Creo que hay que seguir siendo cautos ante las euforias de algunos y no dejarse llevar por los titulares, sino ir a las causas de los problemas y desentrañar si realmente se han solucionado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario