El ascenso del precio del Bitcoin parece imparable después de que a lo largo del año haya multiplicado por 112 su valor, o lo que es lo mismo un 11.172%. ¡Qué pena no haber comprado!
Aunque no ha sido en línea recta. Es más, la cotización del Bitcoin es extremadamente volátil, haciendo de su inversión un juego a prueba de nervios. En febrero el precio era de 20 dólares, llegando a un máximo de 230 dólares en abril para luego caer a 70 en julio y trepar hasta 212 a comienzos de este mes y alcanzar los 1.242 dólares esta semana. Toda una montaña rusa.
Pero cuando leí que el Bitcoin superaba al oro enseguida me pregunté: ¿no es esto un poco extraño? ¿no empieza esto a oler a euforia desenfrenada? Si me dieran a elegir, qué cogería, ¿un bitcoin o una onza de oro?
Si le soy sincero, aún prefiero una onza de oro, y creo que permaneceré en esta postura. Y la razón es muy sencilla: no sé cual es realmente el valor intrínseco de un Bitcoin, no lo he visto, no lo he tocado, y no sé si perdurará en el tiempo. En cambio se muy bien cómo es una onza de oro, y que ha sido dinero por más de 5.000 años.
Haga la prueba y pregunte a la gente que está a su alrededor: tú que prefieres ¿una onza de oro o un Bitcoin?


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