La creación expansiva de créditos y depósitos sin respaldo de ahorro efectivo (medios fiduciarios) a que daba lugar el sistema bancario basado en un coeficiente de reserva fraccionaria dirigido por un banco central, no sólo generaba un crecimiento cíclico y descontrolado de la oferta monetaria, sino que también, al plasmarse en la creación ex nihilo de créditos a tipos de interés artificialmente reducidos, inevitablemente daba lugar a un “alargamiento” artificial e insostenible de los procesos productivos, que tendían así a hacerse de forma indebida excesivamente intensos en capital. [...] la amplificación de todo proceso inflacionario mediante la expansión crediticia, tarde o temprano de manera espontánea e inexorable, habrá de revertirse, dando lugar a una crisis o recesión…Hayek completa la teoría de su maestro resolviendo la paradoja “del ahorro o frugalidad”, según la cual es imposible que un aumento del ahorro produzca un aumento del consumo. El premio Nobel de 1974 lo soluciona argumentando:
Todo incremento del ahorro deprime el consumo y por tanto tiende a hacer disminuir el precio relativo de los bienes de consumo. Esto da lugar, por un lado, al denominado por Hayek “efecto Ricardo”, consistente en la mayor demanda de bienes de inversión a que da lugar el incremento de los salarios reales que motiva ceteris paribus toda disminución en el precio de los bienes de consumo producida por el ahorro; y por otro lado, a un aumento relativo de los beneficios empresariales de las etapas más alejadas del consumo, cuyos productos tienden a incrementarse de valor en un entorno en el que los tipos de interés se reducen como consecuencia de la mayor abundancia del ahorro. El resultado [...] es un alargamiento de la estructura productiva, que se hace más capital-intensiva gracias a la financiación que permiten los recursos reales ahorrados en mayor cantidad.Sin embargo, esta mayor preferencia por los bienes que tardan más en incorporarse al consumo por parte de los empresarios puede ocasionar un grave problema:
Cuando la manipulación monetaria en forma de expansión crediticia producida por el sistema bancario, sin un respaldo de ahorro previo, pone a disposición de los empresarios nuevos recursos financieros, que éstos dedican a la inversión real como si el ahorro de la sociedad se hubiera incrementado, cuando de hecho tal cosa no tiene porque haber sucedido. De esta manera se produce un alargamiento de los procesos de inversión, motivado por la disminución artificial del tipo de interés, que no podrá mantenerse a largo plazo. [...] las políticas de estabilización monetaria en un entorno de disminución de los precios producido por un aumento general de la productividad están condenadas a producir una grave descoordinación intertemporal entre las decisiones de los inversores y los consumidores, que tarde o temprano habrá que revertirse en forma de recesión económica.
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