En muchas ocasiones a lo largo de la historia se ha recurrido a la guerra, no como último recurso, sino para desviar la atención de problemas internos. No hay nada que más una a un colectivo humano que crear un enemigo exterior.
Es curioso que Siria, desde hace unas semanas, despierte tanta atención por parte de las potencias occidentales. Curioso digo, porque lleva más de dos años en guerra y nadie le ha hecho mucho caso, más que breves menciones en algún telediario.
Todo, casualmente, coincide también con que los resultados de crecimiento de las últimas semanas no han sido buenos, las perspectivas de el futuro, nada halagüeñas y los problemas amontonándose.
Como digo, la guerra ha sido un socorrido aliado histórico de los malos gobernantes.
Y esta inestabilidad geopolítica, como no podía ser de otra manera, se traduce en subidas del petróleo y bajadas de la bolsa.
Esta última, la bolsa, no necesitaba más que una excusa para bajar, puesto que no había fundamentos suficientes para que siguiese la senda alcista que llevaba.
¿Hasta dónde caerá? Es la pregunta del millón. Creo que hay motivos para que tanto EE.UU como Europa sigan cayendo este otoño. Ya lo hemos comentado en otras ocasiones: la droga del dinero infinito no es buena, y habrá consecuencias graves.
Si el Ibex baja de 7500 puntos, que todavía queda pero confío que llegará, será buen momento para ir entrando. Mientras tanto es bueno mantener liquidez y esperar a que alguna presa se ponga a tiro, que siempre las hay.
Un saludo y buena inversión.

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