Bueno, comenzamos. Después de una primavera tranquila y alcista, hemos asistido a unos meses de verano bastante turbulentos en los mercados financieros.
Por un lado Grecia, con la pantomima que han hecho posponiendo el problema hasta 2018, y añadiéndole en torno a 80.000 millones de euros más. Estupendo. Seguro que sale bien.
Siempre dije que el menor de nuestros problemas era Grecia, ni para los europeos, ni para el resto del mundo.
El Gran Dragón Rojo Se Desinfla.
Por otro lado China. ¿Qué pasa en China? China tiene una triple burbuja: una burbuja crediticia; una burbuja inmobiliaria; y una burbuja en la bolsa. Burbujas creadas por un Estado que pretende dirigir la economía. Y a estas alturas deberíamos saber que cuanto más dirigida esté una economía peor irán las cosas. Seguramente todos hemos visto imágenes de ciudades chinas enteramente desiertas. La dirección tiene que ser por el mercado, no por el estado.
China tiene más de 4 billones en reservas, de los cuales, más de un billón son Treasuries Americanos. También sabemos que en el último mes han vendido más de 107.000 millones de Treasuries, lo que ha añadido presión a los retornos de dichos activos: el exceso de oferta provoca una bajada en el precio, y una subida en la rentabilidad. Y ello ha traido consigo mucha volatilidad.
La Fed Acorralada.
La Fed está en un callejón sin salida. Lleva años tratando de salir del camino donde se ha metido y no puede. Los desequilibrios de la economía americana no solo no se han atajado, sino que se han incrementado.
Había prometido la primera subida de tipos en nueve años para este septiembre, pero ante tanta incertidumbre y con unos crecimientos anímicos a nivel mundial, es poco probable que la inicien, como llevamos diciendo hace tiempo. Es más probable un QE4 que una subida de tipos. Pero ello solamente tendrá consecuencias en el corto plazo.
Caída de las Materias Primas Y El Oro.
Si el mayor consumidor de materias primas del mundo, consume menos, es normal que éstas se desinflen. Y eso es lo que hemos estado viendo. A su vez, una caída generalizada de las materias primas es el preludio del comienzo de una crisis.
Pero no todas las materias primas caen por igual. El oro que lleva casi cuatro años corrigiendo y está en uno de los peores mercados bajistas de los últimos tiempos, es probable que empiece a brillar con más fuerza.
Un mercado cae hasta que se queda sin vendedores, y entonces vuelve a subir. Las acciones mineras están en mínimos históricos, señal contrarian muy buena. Si no has empezado a comprar todavía estás a tiempo.
La caída del crudo está también salpicada de fuerte volatilidad, aunque algunos expertos como Harry Dent sostienen que al petróleo le queda aún mucho por bajar: hasta los 30 dólares por barril o incluso menos.
Pero no es todo malo. A las mineras de oro y plata, también se le unen otros sectores boyantes: el petróleo está cayendo por un exceso de oferta, pero ese exceso hay que transportarlo de los países productores hasta los consumidores. Las empresas transportistas de crudo están obteniendo beneficios extraordinarios. Sería buena ocasión para aprovechar.

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