viernes, 2 de enero de 2015

Inflación vs. Depresión: La Encrucijada Financiera Mundial

Paul Krugman cree tener razón. No hay inflación. EE.UU. ha imprimido más de 4 Billones de dólares (pongo la B en mayúscula a posta) y no hay inflación. El estado actual del mundo es más bien deflacionario. Asi que Krugman está frontándose las manos complacido diciendo que podemos imprimir todo lo que queramos que no habrá inflación. Pero olvida algo, y esto es lo que los inversores tienen que entender.

Estamos en una Depresión, que comenzó en 2007 y durará por tiempo indefinido. Las depresiones no son cíclicas, y por tanto no hay salida de ellas con solo medidas de liquidez. Las depresiones son estructurales. Y permitidme la incredulidad, pero yo aún no he visto ni un solo país tomar medidas estructurales, por lo que esta situación va a continuar. Y por ello estamos en deflación.

Sí ha habido inflación. La impresión de dinero (QE) sí ha producido inflación. Pero ésta ha sido contrarrestada con la deflación. Es un partido en el que los dos equipos están muy igualados.
Seguramente habremos tenido un 4-5% de deflación debido a la depresión, 4-5% de inflación debido a la expansión monetaria, y por tanto el resultado es 0. Por ello no se muestra en los índices de precios.

Imagine entonces que tipo de deflación hubiéramos tenido si no hubieran imprimido la cantidad que han impreso. El problema es que de cara al futuro no pueden parar, ya que la deflación no se está yendo. Por tanto no hay salida. La Fed no tiene salida.

Pero si comienzan a imprimir de nuevo, lo que sucede a la larga es que se pierde la confianza. La confianza es realmente la piedra de toque, ya que es muy delicada, y se puede perder de manera inesperada: una vez que la pierdes no la recuperas con facilidad. Esto es lo que le pasó a la Libra inglesa en 1930-31, pasó con el dólar en los 70; volvió a suceder en 1998, y por supuesto 2008; y estos pánicos financieros se repiten y lo seguirán haciendo a lo largo de la historia.

Pero ahora existe una diferencia: en el pasado siempre que había una crisis había un ente superior que asumía los "platos rotos". En 1914, al comienzo de la I Guerra Mundial, cuando Inglaterra estaba sufriendo un estrés económico importante, EE.UU., que era por entonces neutral, asumió el rol de protector, y acumuló gran cantidad de oro con sus exportaciones de productos agrarios. Fue en ese momento cuando EE.UU. comenzó su gran escalada como potencia. En 1944, Brethon Woods y el patrón oro modificado con este país liderando. En los años 80-90 ascendió el Rey Dólar (King Dollar).

El problema viene en 1998, cuando hubo una crisis de Hedge Funds que era tan peligrosa como la crisis del 2008. Wall Street salió al rescate del Hedge Fund. Hay un libro al respecto.

Diez años más tarde es Wall Street el que está cayendo. Y viene la Fed y rescata a Wall Street, a los bancos. Por lo que la Fed tiene todos los pasivos tóxicos. ¿Quién rescatará a la Fed? Esta es la diferencia con crisis anteriores.

Cada crisis se hace mayor que la anterior, y el rescatador es el que acumula los problemas en la siguiente crisis. Y es seguro que habrá otra crisis. ¿Quién es mayor que la Fed? Unicamente queda uno: El Fondo Monetario Internacional. Pero rescatar a la Fed será tremendamente inflacionario.

Si esto funciona, salvará la economía mundial, pero a costa del dólar americano. Pero ¿y si no funciona? El público puede caer en la cuenta de que el dinero que imprima el FMI (los SDR, Special Drawing Rights) no se diferencia en nada del resto de divisas: solamente sustitye una impresora por otra. Si llegara a funcionar será más bien porque nadie lo entiende. Si no, habrá que volver a algún tipo de patrón oro, que es lo que el público sí entiende.

En estos momentos no hay ni un solo Banco Central que quiera un patrón oro, pero puede que tengan que volver a él por necesidad, para restablecer la confianza. Y estamos en un punto en el que nadie parece creer en aquellos de los que depende el devenir de los países. Los políticos creen que el dólar es el rey, que el sistema actual es infalible, pero la confianza en el mismo se está poniendo en duda, y es ahí donde se puede perder la confianza.

Posicionamiento.

Con este panorama lo importante es posicinarse, y hacerlo ahora. No esperar a que ocurra. Por ello recomiendo tener al menos un 10% en oro. Un poco más si tienes menor aversión al riesgo. El oro es volátil, todos lo sabemos, y ha estado cayendo desde 2011. Pero muchos expertos afirman que subirá mucho más alto de aquel punto de aquí en adelante.

Si tenemos un 10% en oro y cae un 10%, estamos perdiendo un 1% en el global de nuestra cartera. Si el resto de la cartera sube no hay porblema. Pero si como es previsible, se produce un colapso, y los activos empiezan a caer un 20, 30, 40% o más, el oro subirá un 200, 300, 400%. Según Jim Rickards puede ir a $7000 la onza o más. Algunos análisis apuntan a 10.000 dólares la onza, y algunas voces dicen que incluso más.

Se convierte el oro por tanto en una póliza contra incendios: no quieres que se queme tu casa, pero si sucede te alegrarás de tener un seguro. Cada año cuando se paga la prima, nadie piensa que está tirando el dinero. Hay que enfocarlo de esa forma.

Y el momento para posicionarse es Ahora puesto que en un escenario así puede que no puedas conseguirlo a ningún precio.


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