sábado, 12 de abril de 2014

Crisis Económica, Crisis en Ucrania Y Debacle Del Dolar.


Recientemente me preguntaban acerca de la crisis que estamos padeciendo y acerca de los distintos conflictos y tensiones que hay por el mundo, e hice una reflexión sobre estos temas.

Creo que para entender qué está pasando en Ucrania, por qué hay tensión entre las potencias occidentales y Rusia, y en menor medida China, entre otros conflictos, hay que saber cuál es el origen de la crisis.

¿Por qué estamos en crisis? ¿Cuál es su origen? Es la primera pregunta que hay que formularse. Y la respuesta es muy sencilla: por un exceso de endeudamiento del sistema.

La segunda pregunta sería: ¿y por qué nos hemos endeudado tanto? Hablo del mundo en general, y en particular de Occidente (EEUU, UE) y Japón.

Estados Unidos en 1971 dejó el patrón oro, desligando así la capacidad de convertir los dólares en oro y viceversa. El dinero se convirtió en divisa. Lo hizo porque tenía una balanza comercial negativa (déficit) y el oro del estado americano se estaba yendo al extranjero. Como todas las divisas del mundo estaban respaldadas por dólares, al dejar éste de estar respaldado por oro, automáticamente se convirtieron en divisas fíat (sin respaldo de ningún tipo salvo las promesas de los políticos).
En un solo acto, todo el sistema financiero mundial cambió drásticamente.

Paradójicamente, a partir de ahí vino la mayor expansión económica de la historia. ¿Debido a qué? A la deuda. La deuda tiene ese poder maravilloso de darte la capacidad de comprar sin tener dinero. Pero cuando se abusa vienen sus consecuencias negativas.

Poco a poco los Estados a lo largo y ancho del mundo se fueron endeudando. Y las democracias tienen el problema de que el político, si quiere gobernar, tiene que tener a la población contenta. Es por ello que cada elegido tiene que gastar más que el anterior. También por esta misma razón no les gustan las recesiones. Estas generan paro y por lo tanto malestar social. Cuando llegan, la tentación es muy grande como para no darle un poco a la imprenta.

Esto es precisamente lo que viene pasando desde que las monedas son fiat. Si los Estados mantienen en orden sus cuentas el sistema funciona. Pero, si por el contrario, en un afán cortoplacista, se abusa, el sistema empieza a colapsar.

Desde la crisis de las punto com (a principios de siglo) los tipos de interés han ido bajando, abaratando así el endeudamiento. Asustó tanto a los políticos de entonces la posible recesión que no dejaron que ocurriera y bajaron los tipos. Ello provocó que no se corrigieran los errores que se cometieron en la fase expansiva anterior, por lo que en vez de arreglar el problema se tapó bajo una manta de liquidez, creando así las burbujas inmobiliarias.

Esta vez, en esta crisis, ya no hablamos de manta de liquidez, sino de océano. El exceso de endeudamiento de la etapa previa, no solo no se ha corregido, sino que ha aumentado exponencialmente. Los Estados, nuevamente, bajaron los tipos a prácticamente cero en todo el mundo y los banqueros centrales se han convertido en estrellas de rock.

El gran protagonista de esta nueva etapa histórica ha sido EE.UU.. El endeudamiento de este país se le ha ido de las manos. En vez de corregir los desmanes de su economía y los déficits, han rescatado a los que cometieron los errores. Lo único bueno que se ha hecho en esta crisis fue dejar caer a Lehman Brothers. Pero no se permitió depurar el resto del sistema. Y ahora vivimos las consecuencias.

Después de esta introducción, vuelvo al tema del titular.

EE.UU. tiene una deuda gigantesca que no puede pagar. Y cuando no puedes pagar existen dos posibilidades: a) impagarla, que es poco probable todavía; b) inflarla, a base de depreciar tu moneda imprimiendo: a más dólares en circulación el poder adquisitivo disminuye, y por tanto también las deudas nominadas en dicha divisa. Esta segunda es la que se está siguiendo por ser más fácil.
¿Por qué EE.UU. puede posponer arreglar su economía y reducir su actuación a imprimir moneda? Porque el dólar es la moneda de reserva mundial, y la mayor parte del comercio mundial se realiza en esta moneda. El gran respaldo que tiene es el ejército más poderoso del planeta. Nada más respalda al dólar.
Todo esto permite a EE.UU. seguir manteniendo su estilo de vida y su hegemonía a costa de exportar inflación al resto del mundo.

Pero ser acreedor de EE.UU. no gusta debido a que tus dólares se deprecian a gran velocidad. Es el caso, entre otros, de China. Y todo país que ha intentado establecer una alternativa al dólar ha sido eliminado (Sadam Hussein, Gadafi, etc. ¿o todavía creen que el problema eran las armas de destrucción masiva?)


Por tanto, tenemos por un lado a la nación más endeudada de la historia de la humanidad imponiendo a los demás su moneda para mantener su propio estatus, frente a un grupo cada vez más numeroso de naciones que no quieren dicha moneda, con dos potencias nucleares de su lado: Rusia y China. También hay otros como Brasil, India, Sudáfrica, etc.


EE.UU no puede atacar y ocupar Rusia o China, como ha hecho con otros países, pero sí puede hacer la guerra de otra forma: en el terreno político-económico. La crisis de Ucrania no es más que un intento de desestabilizar la frontera rusa.

Japón es otra gran nación empeñada en ser destruida por sus políticos a base de inflación (Abenomics). Tiene graves problemas económicos y una población en decrecimiento.
Japón es buen aliado de EE.UU. y de Corea del Sur. Y sabemos que toda la zona tiene varias bases americanas. Aún así quieren poner alguna más. ¿Por qué? Porque el mar del sur de China es la puerta de entrada de recursos estratégicos, como son el petróleo y el acero. Es por ello que China está un poco inquieta de que le pongan guardias en la puerta.

A su vez China es el país del mundo con las mayores reservas en dólares, y está muy interesada en dejar de tenerlas en dicha moneda. Dicho motivo ha propiciado que se convierta en el primer país importador de oro del mundo. A su vez es el mayor productor, pero ese oro no sale del país.

Este es por tanto el panorama mundial: la primera potencia mundial en decadencia intentando defender a toda costa lo que será una muerte segura del dólar, y por tanto, de la hegemonía americana. Ello llevará a turbulencias en todo el sistema financiero, en el cuál, el oro será uno de los grandes protagonistas.
 

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