jueves, 5 de septiembre de 2013

Políticas Liberales Para Salir De La Crisis


El liberalismo se basa en una premisa básica y fundamental: que el mejor sitio para el dinero es en el bolsillo de los ciudadanos.

La misión del gobierno en estas circunstancias es dejar hacer, intervenir lo menos posible, y por supuesto garantizar la ley y el orden, respetar y hacer respetar la propiedad privada, que es el pilar fundamental donde se sustenta el progreso de cualquier sociedad.

El liberalismo nació no como una ideología político-social, sino como la exigencia de que, prescindiendo de la particular forma de régimen político, el sujeto pueda gozar de un máximo de libertad, que la esfera de su privacidad, de su vida personal, sea respetada y sea evitada la intromisión de un poder extraño y colectivo.

De esta manera, el liberalismo se convierte en el enemigo de todo afán de poder, de dominio sobre otros colectivos, del Estado en su formulación actual. Y es evidente que el sistema de Estados grandes todo-acaparadores, todo-reguladores, con ingentes cantidades de recursos y personal infrautilizados, no ha funcionado. Ha asfixiado a la economía. El Estado no produce, sino que lo saca de la economía productiva. Por tanto cuanto más Estado menos producción, con todo lo que ello conlleva.

Por tanto, lo que ha fracasado no ha sido el libre mercado, como quieren achacarle algunos, sino más bien todo lo contrario: ha fracasado el socialismo y las políticas de contínua intervención y manipulación por parte de los entes públicos sobre la economía.

Por ello la solución pasa por más mercado y menos Estado, pero eso es difícil de asimilar por parte de los gobernantes, que sean de un signo político u otro, buscan lo contrario.

Políticas liberales, que harían de nuestro país y de todo occidente regiones mucho más dinámicas y prósperas serían las siguientes:

- Aplicar los recortes al Estado, no a los ciudadanos.

- Reducción de impuestos, especialmente de los directos.

- Facilitar el emprendimiento, ya que son las empresas las que crean empleo productivo, no el Estado.

- Reformar el mercado de trabajo, haciéndolo más parecido a otros sistemas como el "sistema austríaco".

- Sanear el sistema financiero con medios privados, es decir, en las entidades con problemas deben ser sus accionistas y acreedores los que sufran las consecuencias, no los ciudadanos.

- Dejar de emitir deuda paulatinamente, porque recordemos que la deuda es consumo futuro que lo actualizo al presente, y por tanto, no lo podré consumir después.

Solo con esto tendríamos mucho ganado. Por ello te recomiendo un libro que no te puedes perder:
 "El liberalismo no es Pecado" del Dr. Carlos Rodriguez Barun.


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